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CASO BARE MINERALS

Aunque Southwest Airlines y Virgin enseñan muy buenas lecciones sobre el humor en las organizaciones, sus métodos pueden ser intimidantes para muchos. Muchas veces las bromas y juegos con los clientes pueden no ser apropiadas para cualquier tipo de organización. Además, no es necesario ser tan excéntrico como Richard Branson de Virgin, a quien le gusta tirarles baldes de agua fría a sus colaboradores y amigos, hacer acrobacias mortales y travestirse.


Hay muchas formas de aplicar el humor que no implican grandes gastos ni tener increíbles dotes humorísticos ni circenses. Para quienes nos consideramos “gente normal en una organización normal” hay otros modelos a seguir, como BareEscentuals.

Esta empresa comenzó como una peluquería modesta en San Francisco, fundada por Leslie Blodgett. Casi dos décadas más tarde y tras haber creado su propia marca de maquillaje, Blodgett vendió BareEscentuals a Shiseido por $1.7 mil millones de dólares. Según The New York Times, la marca ha revolucionado la industria del maquillaje.


En una entrevista con Stanford Graduate Business School, Blodgett aseguró que el humor y la liviandad son la base de la cultura de BareEscentuals y que fueron instrumentales para el crecimiento de la compañía.


Humor para gente no chistosa: el poder de lo genuino y espontáneo.


Blodgett también compartió con Stanford un secreto con el cual la inmensa mayoría de las y los líderes se podrán identificar: “No soy una persona chistosa ni especialmente ingeniosa”.


La mayoría de la gente no es comediante y ¡está bien! Si todos fuéramos Jerry seinfeld, Jerry seinfeld no tendría trabajo. Pero entonces, ¿cómo se espera que puedan incorporar el humor como un valor en su empresa? Una vez más, Blodgett nos ayuda con la respuesta:

“Simplemente creo en el poder del humor.”


La cuña es un poco críptica, pero la podemos descifrar: la clave no es convertirse en una máquina de chistes de la noche a la mañana. Es más, memorizar un montón de chistes y meter rutinas de payaso a la fuerza en tus reuniones puede resultar horriblemente mal. Al contrario, la clave es creer en el poder del sentido del humor que todos tenemos naturalmente y entregarse a lo humorístico, lo que muchas veces se encuentra en gestos súper simples, pero genuinos y espontáneos.


Los recursos humorísticos clásicos de Blodgett son contar anécdotas (ojalá donde ella aparezca como la persona normal y vulnerable que es), sacarse los zapatos dentro de su oficina (sobretodo cuando invita a alguien a una reunión) y bailar un poco durante la jornada de trabajo (en su juventud, Blodgett fue bailarina).


Confianza y compañerismo


Uno se podrá preguntar de qué sirven estos pequeños gestos, sobretodo algo tan banal y extremadamente informal como sacarse los zapatos durante una reunión. Blodgett asegura que tiene que ver con invitar al otro a entrar en un ambiente de confianza para fomentar el compañerismo.


El compañerismo genuino crea colaboración efectiva y cohesiona los equipos. Las ideas fluyen mejor, los tiempos difíciles se sobrellevan con éxito y los colaboradores crean vínculos de lealtad con sus equipos y la compañía. Blodgett da como ejemplo tres maneras concretas en que construye confianza con sus colaboradores.


Cuando era CEO de BareEscentuals, Blodgett solía invitar a colaboradores nuevos a conocerla a su oficina. Como los notaba nerviosos (ella sabía que la distancia de poder entre ambos los intimidaba), antes de hablar de trabajo les conversaba con liviandad sobre objetos personales como fotos familiares y adornos que tenía en su oficina. Después de un rato, hasta los más tiesos se relajaban un poco. Hizo lo mismo cuando vendió la compañía a Sisheido; aunque adaptó la táctica al contexto cultural. Pensando que sacarse los zapatos en una reunión sería demasiado chocante para el nuevo CEO japonés, optó por llevarle una polera chillona con el logo de la marca, para que se la pusiera en vez de la camisa y corbata que traía.


Blodgett también organizaba fiestas en su casa dos veces al semestre para incorporar a colaboradores nuevos al equipo. En las fiestas, le pedía a los nuevos y antiguos que contaran anécdotas sobre ellos mismos que nunca hubieran contado antes en la compañía. Dice que las risas eran inevitables.


Por último, destacan las reuniones de creatividad de Blodget: empezaban con un breve calentamiento físico, para luego pasar a una gran pregunta que todos debían responder: ¿Por qué se vistieron de la manera que se vistieron hoy? Recién después de oír las respuestas, comenzaban a hablar de trabajo. ¿Era importante lo de la ropa? Para nada, pero hacía que la gente entrara en confianza.


Una reflexión final: sobre ser uno mismo


Tal como no es importante que los líderes sean expertos comediantes, tampoco es importante que copien el estilo de humor de Blodgett, ni el de las tripulaciones de Southwest, ni el de Branson, ni el de cualquier otro líder.


Lo que tienen en común estas tres compañías es que sus líderes usan e instan a sus colaboradores a usar el humor como una herramienta que genera emociones positivas en las relaciones interpersonales. El enfoque puede ir en las relaciones entre líder y colaborador, entre colaboradores o entre la organización y sus clientes. En cualquier caso, lo que buscan las bromas, los juegos, los momentos de distensión planificada y de liviandad espontánea y las acciones tan simples como sacarse los zapatos o contar una anécdota, es que estas emociones positivas que se generan resulten en una cohesión efectiva que aumente el bienestar, potencie la creatividad y aumente la productividad.


Finalmente, la aplicación del humor dentro de las organizaciones debe ser siempre genuina y leal al estilo de cada líder y colaborador. El humor resulta cuando es positivo y cuando viene desde el sentido del humor genuino que tenemos todos.







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